23 de febrero de 2018, Vol. VII, Núm. 16

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EL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA EDAD ADULTA DE LOS JÓVENES MEXICANOS CON EXPERIENCIA MIGRATORIA EN ESTADOS UNIDOS, 2010

THE PROCESS OF TRANSITION TO ADULTHOOD OF YOUNG MEXICANS WITH MIGRATION EXPERIENCE IN THE UNITED STATES, 2010

María de Jesús Ávila Sánchez Profesor Investigador Universidad Autónoma de Nuevo León- Instituto de Investigaciones Sociales
Campus "Unidad Mederos" de la Universidad Autónoma de Nuevo León
marycolef@yahoo.com

José Alfredo Jáuregui Díaz Profesor Investigador Universidad Autónoma de Nuevo León-
Instituto de Investigaciones Sociales
Campus "Unidad Mederos" de la Universidad Autónoma de Nuevo León
alfjadi@yahoo.com.mx

José Aurelio Granados Alcantar Profesor Investigador Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo joseg@uaeh.edu.mx

Recepción: Agosto 01, 2017 Aceptación: Diciembre 13, 2017

Resumen

En esta investigación se estudia el efecto que tuvo entre los jóvenes mexicanos la experiencia migratoria a los Estados Unidos en su transición a la adultez en cinco eventos, la primera relación sexual, el primer matrimonio o unión en pareja, la primera maternidad o paternidad, la salida de la escuela y la entrada al trabajo. Se emplea como fuente de información primaria para su elaboración la Encuesta Nacional de la Juventud del año 2010 (ENJ 2010). Los resultados muestran que la experiencia migratoria internacional tiene un efecto positivo en el adelanto de la ocurrencia de los eventos de entrada al mercado laboral, primera relación sexual y salida de la escuela y negativo en la postergación de la primera unión en pareja y la primera maternidad o paternidad.

Palabras clave: Jóvenes - México - Transiciones a la adultez - Migración - Maternidad - Trabajo

Abstract

This study examines the effect of the migratory experience in the United States on the transition to adulthood in five events, the first sexual relation, the first marriage or union, the first live-born child, the leaving school and first job. The National Youth Survey of 2010 (ENJ 2010) is used as the primary information source for its elaboration. The results show that the international migratory experience has a positive effect on the occurrence of the events of entry to the labor market, first sexual relation and leaving the school and negative in the postponement of the first marriage and the first live-born child.

Keywords: Young people - Mexico - Transitions to adulthood - Migration - Maternity - Work

Introducción

La migración es una estrategia económica importante que jóvenes hombres y mujeres emplean para alcanzar objetivos determinados como el acceso a un empleo bien remunerado, la búsqueda de autonomía económica, la acumulación de poder adquisitivo, la formación de una familia, entre otros. La importancia de la relación entre migración y juventud no se limita a que ambos eventos tienen lugar en el mismo tramo etario, ni a las situaciones estructurales y culturales que impulsan la migración en la juventud, sino a los efectos que la experiencia migratoria tiene en el curso de vida.

La experiencia migratoria pudiera generar efectos contradictorios en el curso de vida, al convertirse en un catalizador para adelantar o retrasar algunos eventos, por lo que su examen será de fundamental importancia. Entonces cabría preguntarse ¿cuál es el efecto de la experiencia migratoria en la primera relación sexual, la primera unión en pareja, la salida de la escuela, la entrada al mercado de trabajo y el nacimiento del primer hijo(a)?

El objetivo de este trabajo es comparar el calendario y la intensidad de los eventos que conforman la transición a la adultez tales como: la primera relación sexual, el primer matrimonio o unión en pareja, la primera maternidad o paternidad, la salida de la escuela y el primer trabajo, entre los jóvenes mexicanos con experiencia migratoria a Estados Unidos y no migrantes, para probar si la experiencia migratoria particular tiene un efecto en el comportamiento de los eventos transicionales. Para su elaboración se emplean los microdatos de la Encuesta Nacional de la Juventud del año 2010 (ENJ2010).

La investigación es realizada desde la perspectiva del curso de vida, que es una herramienta fructífera para examinar el calendario y la intensidad de los eventos transicionales reproductivos y familiares de los jóvenes migrantes claves en el desempeño de sus roles de adulto.

El estudio de la interconexión entre la migración y la transición a adultez ha sido poco explorada en la literatura internacional y de México. Debido a los problemas metodológicos que incluyen la falta de datos adecuados o suficientes, la dependencia de encuestas transversales (Mussino y Strozza, 2012), las dificultades asociados a la aplicación de medidas demográficas para una población móvil (Parrado, 2011) y la falta de un marco conceptual que defina los conceptos básicos (Wilson y Sigle-Rushton, 2014), entre otros.

No obstantes, existen una serie de estudios sobre el efecto de la migración en algunos de los eventos de la transición, por ejemplo con:

• La relación sexual (Mberu y White, 2011; Anglewicz, Gourvenec, Halldorsdottir, O'kane,Koketso, Gorgens y Kasper, 2013).

• El matrimonio o unión en pareja (Parrado, 1998 y 2004; Jampaklay, 2006; Chattopadhyay, 1999; Kandel y Massey, 2002; Fan y Huang, 1998; Lindstrom y Giorguli, 2007 y Pérez Amador, 2008).

• La maternidad y paternidad (Parrado, 2011; Wilson y Sigle-Rushton, 2014).

En la literatura sobre México se ha comprobado empíricamente que existe una serie de desigualdades sociales y económicas que tiene un efecto en la aceleración o retardo en la ocurrencia de los eventos que conforman el proceso de transición a la vida adulta (Echarri y Pérez Amador, 2004; Mier y Terán, 2004;Coubès y Zenteno, 2005; Gandini y Castro, 2006; Oliveira, 2006; Mora y Oliveira, 2008; Ávila y Jáuregui, 2014), pero se han realizado pocos estudios que determine el efecto de la migración en los eventos transicionales que se examinan en este estudio (Parrado, 1998 y 2004; Araiza, 2005; Lindstrom y Giorguli, 2007; Pérez Amador, 2008).

Metodología

La investigación planteada se realizó con datos derivados de la explotación de los microdatos de la ENJ2010, que incluye una batería de preguntas retrospectivas sobre la actividad sexual, el matrimonio, la fecundidad, el primer trabajo y la salida de la escuela, a partir de la cual se puede determinar la edad al momento de la iniciación sexual, el primer matrimonio o unión en pareja, el nacimiento del primer hijo(a), la finalización de la educación formal, la entrada al mercado laboral y la migración.

Para el análisis de la ocurrencia y el calendario de las transiciones de los jóvenes de 15 a 29 años de edad se divide a la cohorte etaria en dos subgrupos, al primero se le denomina migrantes y están referidos a quienes tienen experiencia migratoria a Estados Unidos, el segundo está compuesto por jóvenes sin experiencia migratoria. Ambos subgrupos son identificables en la ENJ 2010.

Para analizar las transiciones comparando el calendario y la intensidad de ocurrencia se emplearon modelos de historia de evento de tiempo continuo -event history analysis-, una técnica estadística que permite el uso de variables fijas y variables en el tiempo y que no requiere de supuestos de proporcionalidad (Allison, 1982). Se considera como unidad de análisis el año/persona, ya que las respuestas a la duración de los eventos es en años, esta aproximación garantiza los estimadores apropiados de los errores estándar y las pruebas de significancia (Petersen, 1991).

En particular se elaboraron tablas de vida para comparar la intensidad y calendario de los eventos transicionales de los jóvenes según su condición migratoria, también se aplicaron los tests de Log-Rank y Wilcoxon (Breslow) para determinar si había una diferencia significativa (p<0.05) entre las curvas de supervivencia (Hosmer, Lemeshow y May, 1999).

Resultados

La mayoría de los jóvenes con experiencia migratoria en Estados Unidos ya han experimentado tres eventos-transiciones: entrar al mercado de trabajo, tener la primera relación sexual y finalizar su instrucción escolar. Así, ocho de cada diez jóvenes migrantes habían experimentado su primera relación sexual y habían concluido su educación formal, y nueve de cada diez habían tenido su primer trabajo (véase tabla 1).

Tabla1. Porcentaje de jóvenes migrantes y no migrantes que han experimentado la ocurrencia de los eventos del cuso de vida en la transición a la adultez, 2010

La unión en pareja es la tercera transición en prevalencia, un poco más de la mitad de los jóvenes migrantes ya habían experimentado el matrimonio en el momento de la encuesta. El nacimiento del primer hijo(a) fue la transición menos experimentada, sólo alrededor de un tercio de los jóvenes migrantes la habían realizado.

Los patrones de transición a la edad adulta de los jóvenes mexicanos difieren según su condición migratoria, ya que los jóvenes migrantes experimentan en una proporción más alta todos los eventos transicionales respecto a sus símiles no migrantes. Así, la proporción de jóvenes migrantes que ya había experimentado su primera relación sexual al momento de la encuesta es 24 puntos porcentuales superior a los no migrantes, 85.5% para los migrantes contra 61.3% para los no migrantes.

En el mismo sentido, es mayor la proporción de jóvenes migrantes que ya habían experimentado su primer empleo, la finalización de la educación formal y la primera unión en pareja en comparación con los no migrantes, con una diferencia de alrededor de 20 puntos porcentuales. Mientras que los que habían experimentado la primera paternidad o maternidad la diferencia entre migrantes y no migrantes se redujo a 11 puntos porcentuales.

El análisis de las tablas de vida mediante la estimación de las proporciones acumuladas de la ocurrencia de cada evento nos permite hacer un análisis de la temporalidad de la iniciación sexual, el matrimonio, el nacimiento del primer hijo, la salida de la escuela y la entrada al trabajo de los jóvenes con o sin experiencia migratoria a Estados Unidos (Figura 1). Las edades corresponden a los valores del 25%, 50% y 75% de la distribución por edades de los eventos.

Figura 1. Edad de ocurrencia de los eventos primera relación sexual, primer matrimonio

Del total de los jóvenes migrantes, la cuarta parte (25%) habían abandonado el sistema educativo a la edad de 15 años, la mitad (50%) a los 17 años y tres cuartas partes (75%) habían dejado la escuela al cumplir los 19 años. En comparación con los jóvenes no migrantes no se observan diferencias significativas según las pruebas de Log-Rank y Wilcoxon, por lo que se acepta la hipótesis de equidad de curvas de supervivencia, es decir, que no existe un efecto en la edad a la que ocurre el abandono escolar entre los jóvenes migrantes en comparación con los no migrantes.

El inicio de la vida laboral es la transición que ocurre a más temprana edad entre los jóvenes migrantes, 25% de había comenzado a trabajar a los 14 años y 50% a los 16 años, en tanto, 75% de los jóvenes migrantes ya había entrado al mercado de trabajo antes de cumplir los 18 años de edad. Sin embargo, hay diferencias significativas en el calendario de entrada al mercado laboral entre los jóvenes migrantes y no migrantes de acuerdo con las pruebas estadísticas aplicadas, por lo que existe un efecto en el adelanto en la edad de ocurrencia de la transición a la vida laboral entre los jóvenes migrantes, de tal manera que son ellos quienes comienzan a trabajar un año antes que sus pares no migrantes.

La iniciación sexual es un evento que le ocurre a la cuarta parte de los jóvenes migrantes a los 15 años de edad, mientras que la mitad lo experimenta a los 17 años y las tres cuartas partes hasta los 18 años. Además, los jóvenes migrantes tuvieron su primera relación sexual un año antes que los no migrantes siendo esta diferencia significativa, según las pruebas Log-Rank y Wilcoxon, por lo que resulta claro que los jóvenes migrantes se inician sexualmente antes que los no migrantes. Este hallazgo concuerda con lo encontrado en otros estudios que señalan como la migración puede acelerar la iniciación sexual de los jóvenes (Anglewicz, et al, 2013). Debido, entre otras situaciones, a que el cambio de entorno podría incrementar las oportunidades para que los jóvenes migrantes puedan iniciarse y participar en una gama más amplia de relaciones sexuales que las que estaban disponibles en su lugar de origen, lo que podría aumentar la exposición a comportamientos sexuales de riesgo entre los jóvenes migrantes.

El inicio de la vida en pareja es un evento que había experimentado 25% de los jóvenes migrantes a los 18 años, 50% a los 20 años y 75% de los jóvenes migrantes a los 23 años. Comparando entre los jóvenes según el calendario del primer matrimonio o unión en pareja y su condición migratoria, posibilita establecer cómo los migrantes entran en unión en pareja un año después que los jóvenes no migrantes, siendo esta diferencia significativa de acuerdo con las pruebas estadísticas realizadas. Ello es concomitante con la literatura al respecto que señala que la migración tiene un impacto negativo en el matrimonio, es decir, contribuye a retrasar la unión en pareja entre los jóvenes migrantes en comparación con sus símiles (Parrado, 1998 y 2004; Jampaklay, 2006; Chattopadhyay, 1999 y Pérez Amador, 2008).

Llama la atención que a partir de los 21 años las curvas de los migrantes y no migrantes se cruzan a esta edad, indicando que hay cambios en la tendencia en la intensidad de la entrada al primer matrimonio de los migrantes, ya que el porcentaje de los que han tenido su primera experiencia matrimonial es mayor que los no migrantes (gráfica 1). Esto estaría marcando una aceleración irregular al ritmo de inicio de la vida conyugal entre los migrantes, que se desacelera en los primeros años de su juventud y se acelera a un ritmo vertiginoso después de los 21 años de edad, esto indicaría que existe para los jóvenes migrantes un tiempo de moratoria social para que se unan en pareja, es decir se trata de un tiempo de espera en donde la unión en pareja se posterga hasta después de que el migrante acumula activos necesarios para unirse en pareja de acuerdo con las tradiciones imperantes en su lugar de origen.

La entrada a la paternidad y maternidad, es decir, el nacimiento del primer hijo(a), ocurre para 25% de los jóvenes migrantes a la edad de 19 años, para 50% a la edad de 21 años y para 75% a la edad de 23 años. Este comportamiento contrasta con los jóvenes no migrantes que habían tenido su primer hijo un año antes que los migrantes, además existe una diferencia significativa entre jóvenes migrantes y no migrantes en el calendario de edad en el que experimentaron la primera maternidad o paternidad.

Se identificó que coexisten tres patrones de entrada a la paternidad o maternidad entre los jóvenes migrantes, el primero compuesto por algunos jóvenes migrantes mexicanos que estarían experimentando la fecundidad en la etapa de la adolescencia, el segundo grupo que es el más numeroso, estaría posponiendo la primera maternidad o paternidad en función de recorrer primero otras transiciones, como la migración o el matrimonio o unión en pareja, mientras que otros grupo de migrantes eligen no tener su primer hijo(a) en la etapa de la juventud, llegando al final del periodo de observación sin haber hecho la transición a la primera maternidad o paternidad, lo que muestra la heterogeneidad de las transiciones realizadas por los jóvenes migrantes.

Conclusiones

El proceso de transición a la edad adulta de los jóvenes mexicanos con experiencia migratoria a Estados Unidos de acuerdo a las edades medianas son la entrada al mercado de trabajo que ocurre a los 16 años, seguida por el abandono escolar a los 17 años, casi a la misma edad sucede la iniciación sexual, tres años después comienza el inicio de la vida en pareja a los 20 años, un años después ocurre la primera paternidad o maternidad, siendo estos dos últimos eventos los menos experimentados por los jóvenes mexicanos migrantes antes de los 29 años de edad.

Los resultados demuestran que la experiencia migratoria internacional tiene un efecto diferenciador y catalizador en el calendario y la intensidad de los eventos que conforman el proceso de transición a la adultez en los jóvenes migrantes. De manera general, los jóvenes migrantes tienden a adelantar su entrada al mercado laboral e iniciación sexual, mientras que tienden a posponer tanto el matrimonio o la unión en pareja, así como la primera paternidad o maternidad, en comparación con los no migrantes. Así, los jóvenes migrantes presentan un patrón de transición a la vida adulta significativamente diferentes a los no migrantes.

Aunque al interior del grupo de los jóvenes migrantes coexisten diferentes patrones tanto en la edad de la entrada a la vida conyugal como a la paternidad o maternidad, generando una heterogeneidad y complejidad en los patrones de transición a la adultez dentro del grupo de los jóvenes migrantes internacionales.

Destaca que a partir de los 21 años los migrantes experimentan con mayor intensidad la entrada en unión en pareja y el nacimiento del primer hijo(a) ambos eventos en relación con los no migrantes. Es decir, se acaba para los jóvenes migrantes la moratoria social y es momento de asumir obligaciones adultas.

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